Políticas

Mirando al Sol de frente

La Plaza de Sol se ha convertido en mucho más que el centro representativo de España. Ahora es un lugar que se estudiará en los libros de historia como el origen de un movimiento que se extendió a otros países y que surgió como respuesta a partir de una crisis económica mundial.

Las críticas de todo tipo contra los manifestantes no cesan. El debate está servido y es debido a la diversidad de propuestas y opiniones que allí se están generando. La mayoría de los medios de comunicación están fomentado la idea de que se trata de unos cuantos jóvenes izquierdistas antisistema que se han reunido para cantar la internacional, pedir la III República y llenar las plazas de porquería. Lo que queda en las retinas de los telespectadores es la masificación de las plazas. La imagen tiene mucha fuerza y desplaza las razones, las acciones y las cuestiones de futuro que se están planteando entorno a esas masificaciones.

Entonces, ¿es cierto lo que la prensa transmite? Sí, hay muchos radicales que están aprovechándose de la situación para manifestar opiniones que están fuera de lugar en cuanto al aporte de propuestas contra la crisis. El movimiento surgió autodefiniéndose como independiente y así debería serlo. El problema es que muchos de los que estuvieron en el origen simpatizan con una ideología de izquierdas que al final sale a flote.

Ahora bien, esto son solo los tintes del movimiento, porque lo que gira alrededor es mucho más profundo que la imagen transmitida.

Estamos viviendo una crisis económica con necesidad de cambios, de aporte de soluciones porque hay personas que nunca habían pasado hambre y ahora se están viendo en situaciones muy precarias. Como consecuencia de malas gestiones políticas, económicas y del despilfarro de la abundancia en los buenos tiempos, ahora estamos como estamos. Y ésta es la verdadera causa del movimiento. Hay muchísimas personas que han seguido la iniciativa de estos jóvenes porque en la Plaza se han organizado grupos de trabajo de diferentes áreas para recoger propuestas de mejora. Allí, la gente que pasaba por la calle ha tenido la oportunidad de coger un micrófono y decir alto y claro lo que muchos españoles piensan y que pocos atreven a decirle a la cara a los políticos: la reforma de la ley electoral, la equiparación de los políticos al del resto de la población en el pago de impuestos, bonificaciones a las empresas que fomenten la conciliación de la vida laboral y familiar, así como la generación de empleo son algunas de las propuestas que yo he escuchado en voz alta en la Plaza de Sol. La lucha por unos servicios públicos de calidad mediante la contratación de más personal sanitario o la apuesta por energías renovables en transporte son cuestiones que también se han planteado. Por supuesto, además han salido a relucir las malas prácticas de la banca en paraísos fiscales y los rescates con dinero público que están teniendo lugar, planteando la nacionalización de las entidades que lo necesiten.

En Sol se han generado ideas de todo tipo. Algunas acertadas, otras utópicas, imposibles o disparatadas. Pero es precisamente eso lo que se necesita en tiempos de crisis: una tormenta de ideas de donde salgan propuestas de mejora para llegar a soluciones. Si no se habla, no se pueden obtener resultados.

De manera que continúe el movimiento, que se expongan las ideas más extravagantes, más radicales o menos acertadas porque puede que entre todos lleguemos a solucionar la crisis.

Todo lo que se ha acumulado en las plazas es necesario para que lo encargados de tomar decisiones abran bien los ojos ante las necesidades reales del país y actúen en consecuencia. Y merecen un reconocimiento las personas que han aguantado las actuaciones de la policía por lo que creen que es justo y también los negocios de las plazas que están teniendo pérdidas como consecuencia de los aglutinamientos.

Y tengamos presente que este movimiento debe ser el resultado de las aportaciones que surjan desde diferentes posturas. No nos alejemos si no compartimos la opinión de algún portavoz. Se trata de la búsqueda de un futuro mejor entre todos. Hay muchas personas que están de acuerdo con muchas propuestas del movimiento y no se atreven a declarar su apoyo por los tintes ideológicos que ha adquirido tal vez por el radicalismo de los precursores y por la potenciación de éste en los medios de comunicación. Pero no dejemos que algo que puede ser un caldo de cultivo de soluciones, sea recordado como cuatro chiquillos antisistema.

Yo estuve sentada en el suelo de la calle el Carmen agitando las manos cuando escuchaba algo que me gustaba y girando los brazos cuando no estaba de acuerdo y me sentí parte de la historia.

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