Ramos de palabras

Reflexiones sobre el alma de la sociedad y del ser humano.

Noche de hadas españolas

La noche de San Juan, sin duda, es mágica. La hogueras que se encienden y más aún si son a la orilla de la playa llenan de júbilo al que las mira. Es una gran noche relacionada con la adivinación, los oráculos, el amor y la fertilidad. La tradición cuenta que el fuego da más fuerza al sol del verano que acaba de llegar. ¿Qué vienen anunciando esta noche para el verano? Cada cual mira las llamas con sus deseos. Las ilusiones están en el aire y el fuego quema todas las malas vivencias anteriores para dar paso a una nueva etapa donde la luz triunfa sobre la oscuridad. Contemplar las hogueras y aún más saltar tres veces por encima de ellas purfica a la persona.

Es una noche para contar historias, leyendas y fantasías. Los espíritus salen a hacer travesuras y cualquier cosa puede ocurrir esta noche. Se dice que las hadas españolas suelen tener especial predilección por la noche de San Juan. Es tiempo de las Mouras gallegas, las Maris vascas o las Xanas asturleonesas, figuras femeninas mitológicas de leyendas españolas.

El personaje conocido como “la encantá” aparece en diversas versiones por toda la geografía española que posiblemente tengan como origen un mismo relato que se ha ido transmitiendo por el boca a boca. Eso sí, en todas ellas “la encantá” es una mujer vestida de blanco que aparece peinando su largo cabello moreno la noche de San Juan. A menudo el peine es de oro y en el relato aparecen otros elementos comunes como la luna, una cueva, un espejo o un castillo, todos ellos ensalzando el carácter femenino y mágico de la protagonista. También puede aparecer un varón que corre peligro ante el hechizo de “la encantá”.

He aquí algunas versiones de la leyenda de “la encantá”.

Miguel Esteban (Toledo)

En pleno corazón de La Mancha, cuentan los antiguos del lugar que en el pozo situado en una encrucijada de caminos del paraje conocido como “El Moro” se puede aparecer en la Noche de San Juan “la encantá”. Pero ésta sólo llegará si se reúnen esa misma noche tres mujeres a recoger agua del pozo, sin previo aviso, y que todas lleven por nombre “María”. De este modo “la encantá” concederá un deseo a cada una.

El término de “El Moro” es un terreno de viñedos que guarda otras leyendas. En una cueva cercana se dice que hay un tesoro que pertenecerá sólo al que sea capaz de llegar al final de la cueva. No hace muchos años que un padre y un hijo intentaron descubrirlo pero tras mucho andado tuvieron que darse la vuelta al ver una culebra de gran longitud que enroscada frente a ellos les cortaba el paso.

Actualmente el pozo de la encrucijada se encuentra lodado e inutilizable.

(Recopilado por María José Ramos)

Villarrobledo (Albacete)

Resumen del texto recopilado por Elvira Menéndez y José María Álvarez: En la noche de los tiempos, una joven y bellísima princesa llamada Dulciades, hija del señor de un castillo, es raptada por Draskolín, un príncipe malvado y depravado hijo de Hastrano, señor de otro castillo vecino. El cruel príncipe da muerte al aya de la princesa que, antes de morir, pronuncia una maldición contra él. Con motivo de esa maldición el príncipe muere en una de sus frecuentes correrías y, como castigo, su padre encierra a la princesa en una mazmorra. Después ordena a la bruja Nasanta que prepare un veneno para matar a la princesa. Cuando se lo ha suministrado, se aparece el aya y empareda a la bruja, aunque no puede evitar que el bebedizo haga parte de su efecto. Sólo consigue que la princesa duerma en un estado letárgico hasta que, una vez al año cada Noche de San Juan, despierte. Esa noche aparece La Encantada, una delicada y bellísima joven de tez clara, peinando su larga y hermosa cabellera con un peine de oro, para regar y cuidar unas flores extrañas que sólo crecen allí. Otras versiones de leyenda añaden que, si la ves y te mira fijamente a los ojos, ocuparás su lugar.
(Recopilado por Elvira Menéndez y José María Álvarez)

Las Camarillas, Hellín (Albacete)
En la madrugada del día de San Juan (24 de junio), solía aparecer una dama muy blanca con el pelo muy largo y rubio al pie de la cueva de la Camareta, a orillas del camino de la Junta de los Ríos, muy próximo al río Mundo, sentada en una piedra y peinándose con un peine de oro, preguntándole, si alguien pasaba por allí, sobre qué le gustaba más, si el peine o ella. Dicen que en cierta ocasión pasó un pastor y al hacerle la pregunta éste respondió que el peine, exclamando ella: ¡maldito seas, que por tu culpa seguiré encantada!
(Recopilado por Antonio Selva).

Baza (Granada)

En el río de Baza, a un kilómetro aproximadamente de la carretera de Murcia-Granada, hay una terrera con unas cuarenta o cincuenta cuevas con varias ventanas, llamada Terrera de los Argálvez, donde cuentan los más viejos del lugar, que todos los días de San Juan, al salir el sol se asomaba por las ventanas una mujer morena con el pelo muy largo y que año tras año aumentaba la curiosidad por verla, hasta que un día de San Juan, que nadie sabe la fecha exactamente al salir el sol se asomó por una de las ventanas de la cueva, con un peine en la mano derecha y una daga en la mano izquierda y dirigiéndose hacia un señor que esperaba, le dijo: ¿qué quieres: la dama, el peine o la daga?, a lo que el señor contestó: la daga. Ella entonces le dijo: ¡pues con ella te atraviesen el alma, porque me has encantado para otro tanto tiempo!
(Recopilado por Antonio Selva).

Benamor, Moratalla (Murcia)
En los tiempos visigóticos, aquellas tierras de Moratalla habían tejido otra historia de amor; estando la princesa Ordelina prometida en matrimonio con el noble Sigiberto, quebrantó instantes antes de la boda su palabra, para casarse con Hiliberto, rival de aquél. Contrajeron el vínculo vísperas de San Juan, pero el matrimonio no quedó consumado porque a media noche moría repentinamente Ordelina, quedando condenada su alma a vagar en pena eternamente, a causa del perjurio, cobrando figura humana sólo y en cada año, la noche de San Juan, cuando el destino le permitía salir de la tumba para peinarse sus largos cabellos en el arroyo de Benamor.
(Recopilado por Juan García Avellán).
Fitero (Navarra)
La cueva, de difícil acceso, se halla cerca del refugio de Giner de los Ríos,  concretamente enfrente de su fachada principal y al este de la Peña Sirio. Parece ser que la hija de un rico árabe quedóse prendada de un joven cristiano. Ante esta situación fue secuestrada y retenida por sus familiares musulmanes en el interior de esta cueva. Pasaron los años y el caballero cristiano no regresó jamás, a pesar de la ansiada espera por parte de la joven, por lo cual, según las creencias de la gente, de cuando en cuando, el alma de la despechada joven se desliza vagando entre las formaciones rocosas y canchales tratando de buscar a su amor perdido. (Recopilada por Gustavo Adolfo Bécquer).
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