Ramos de palabras

Reflexiones sobre el alma de la sociedad y del ser humano.

Y tú, ¿qué vendes?

Las personas que realmente se han dado cuenta de lo que está pasando en la sociedad lo han dicho muy bien: “esto no es una crisis, sino una transformación”. El mercado laboral está reinventándose y la empresa, tal y como la conocíamos está dando los últimos coletazos. El continente debe adaptarse al contenido. Es decir, en la época pasada la forma empresarial estaba diseñada para los productos y servicios que ofrecía y, al cambiar estos, el continente tiene que cambiar, o sea, la empresa.

¿Cómo debe ser la nueva empresa para los tiempos que llegan? Aún está por definirse debido a que no están muy claras las nuevas necesidades que tiene la sociedad actual ni cuánto dinero está dispuesta a pagar por cubrirlas. Por tanto, los productos y servicios de esta nueva época y su valor también están por determinar con exactitud.

Lo que sí está claro, y es una tendencia que se está siguiendo cuando surge trabajo por hacer, es que la línea divisoria que separaba la empresa del empleado, con el nuevo modelo de empresa que se está generando ya no está tan claro. ¿Quién es la empresa? ¿quién es el empleado? La incertidumbre que la situación descrita genera en una persona que ofrece los nuevos productos y servicios provoca que las actuaciones se piensen más y se vaya con más cautela, de ahí que las contrataciones pasen a un segundo plano. Ahora, quien ofrece un servicio, solicita a su vez otro que ofrece otro servicio, si lo necesita. De manera que todos nos hemos convertido en “miniempresas”.

De manera que, si estás buscando trabajo, deja de perseguir un “empleo” y empieza a pensar en buscar “clientes”. Se trata de definir bien quién eres, hacia dónde te quieres dirigir, y qué “vendes”, al fin y al cabo ser una “empresa”. Esto no quiere decir que todo trabajo tenga que cubrirse a base de autónomos o freelances, sino de que, a pesar de estar contratado, tener en la cabeza que no se es un número más, sino una “empresa”, con un servicio que ofrece bien definido y que se dirige a un grupo específico de clientes, y cuando está contratado por una empresa, sólo trabaja para un “cliente”. Es la idea de creación de “marca propia” y es la tendencia del mercado laboral en estos momentos.

¿Hacia dónde desembocarán estas transformaciones? Aún está por ver, pero se perciben cambios sustanciales, esperemos que positivos.

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2 pensamientos en “Y tú, ¿qué vendes?

  1. Iván Rad en dijo:

    Buenas tardes Maria José
    Me gusta el estilo. Te sigo.

    Un saludo, Iván Rad

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